Especialidad
El papel pintado no perdona los atajos: cualquier defecto del soporte y cualquier error de casado se quedan a la vista durante años.
Imágenes representativas de ambientes y acabados.
El empapelado es una de nuestras especialidades y probablemente el trabajo donde más se nota el oficio. Un papel bien colocado se reconoce en tres cosas: la pared está realmente plana, el dibujo casa en todas las juntas y las juntas no se ven ni a contraluz.
Trabajamos con todo tipo de material: papeles con dibujo repetido, murales panorámicos que se montan por lienzos numerados, texturas en relieve, vinílicos lavables para cocinas y pasillos, y papeles no tejidos que se encolan directamente sobre la pared.
Cada tipo pide su técnica. Un no tejido admite encolar el muro; un papel tradicional necesita reposo tras encolar para que dilate antes de subir a la pared. Saltarse ese reposo es la causa más habitual de juntas abiertas a los pocos meses.
La pared manda. Un papel liso o de fondo satinado revela cualquier ondulación, y el gotelé o una pasta mal lijada se marcan de inmediato. Por eso el presupuesto de empapelado casi siempre incluye una fase previa de preparación: es la parte que decide el resultado.
También comprobamos que la pintura existente esté firme. Sobre una plástica que se pulveriza al pasar la mano, el papel acabará arrastrándola. En esos casos hay que sellar o eliminar la capa suelta antes de empezar.
Con murales panorámicos medimos la pared real, no la del plano, y replanteamos los lienzos para que el dibujo quede centrado donde tiene sentido: detrás del cabecero, sobre el sofá o en el paño principal del recibidor. Ese replanteo se decide con el cliente antes de encolar nada.
Sobre el cálculo de rollos: siempre pedimos algo de margen y comprobamos que todos los rollos pertenecen al mismo lote. Dos lotes distintos del mismo modelo pueden tener una diferencia de tono suficiente para verse en una pared grande.
Aporta textura, profundidad y dibujos que con pintura no se consiguen, y en muchos casos disimula mejor las pequeñas irregularidades de una pared antigua. Los papeles actuales, sobre todo los no tejidos y los vinílicos, son bastante más resistentes y fáciles de mantener que los de hace veinte años.
No directamente. El relieve se marcaría bajo el papel. Hay que alisar antes con pasta y lijado, y ese trabajo se presupuesta como parte de la preparación.
Depende de la superficie, del ancho del rollo y sobre todo del repetido del dibujo: un dibujo con salto grande genera más desperdicio. Lo calculamos en la visita, sobre medidas reales, y siempre con un margen para posibles reparaciones futuras.
Los papeles no tejidos se retiran en seco tirando de la capa superior y dejan un soporte bastante limpio. Los tradicionales necesitan humedecerse y suelen requerir un repaso de pasta después. En cualquier caso, un soporte bien sellado antes de empapelar hace que retirarlo sea mucho más sencillo.
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