Servicio principal
Pintar una vivienda es sobre todo preparar. El color se elige en una tarde; lo que sostiene el resultado es lo que hay debajo.
Imágenes representativas de ambientes y acabados.
Trabajamos en pisos habitados y en viviendas vacías, en obra nueva y en fincas antiguas del centro de Barcelona. Antes de dar la primera mano revisamos el estado real de cada paramento: fisuras, humedades antiguas, gotelé, papeles pegados, esmaltes que se desprenden o techos con manchas de filtraciones ya resueltas.
Ese diagnóstico condiciona todo lo demás. Una pared con gotelé que se quiere lisa no se resuelve con más pintura, sino con un alisado en varias capas de pasta, lijado y sellado. Una humedad que sigue activa no se tapa: se avisa, se localiza el origen y se pinta cuando el soporte está seco. Preferimos decirlo antes que repintar dentro de seis meses.
Durante el trabajo, la casa sigue siendo la casa de quien vive en ella. Cubrimos suelos, retiramos o protegemos el mobiliario, enmascaramos rodapiés, marcos, enchufes e interruptores, y dejamos cada jornada la zona recogida.
Para paredes de vivienda usamos habitualmente pintura plástica mate de buena calidad: disimula las imperfecciones del soporte, no genera brillos molestos con la luz rasante de las galerías y admite limpieza puntual. En cocinas y baños subimos a acabados más lavables y resistentes a la condensación.
En carpintería interior, el esmalte al agua ha desplazado casi por completo al sintético en vivienda habitada: seca antes, huele mucho menos y amarillea bastante menos con el tiempo. En puertas muy castigadas o con esmaltes antiguos hacemos primero un decapado o lijado a fondo, porque un esmalte nuevo sobre uno que se desprende dura lo que tarda en levantarse el de abajo.
El color se decide con calma. Llevamos muestras, las probamos en la propia pared y las miramos con la luz del piso a distintas horas. Un color que funciona en una carta bajo fluorescente puede no funcionar en un principal del Eixample orientado a patio.
En la mayoría de trabajos, no. Organizamos la obra por zonas para que siempre queden estancias utilizables y dejamos la vivienda recogida al final de cada jornada. Si se pinta toda la casa a la vez o se aplican esmaltes en espacios pequeños y poco ventilados, puede compensar ausentarse unos días; lo valoramos en la visita.
Las que hacen falta para cubrir, que normalmente son dos sobre un soporte en buen estado y del mismo tono. Un cambio de color fuerte, un techo con manchas o una pared nueva sin sellar pueden pedir una imprimación y tres manos. El presupuesto indica siempre cuántas manos incluye.
Sí. Se resuelve con un alisado: se lija o se rasca lo que sobresale, se aplica pasta en varias capas, se lija de nuevo y se sella antes de pintar. Es un trabajo con más días y más polvo que un repintado normal, así que se presupuesta aparte y se explica el proceso antes de empezar.
Sí, con esmalte adecuado a cada elemento. En radiadores usamos esmaltes que aguantan el calor sin amarillear, y siempre se pintan fríos y desmontando lo que se pueda desmontar.
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Escaleras, vestíbulos y patios, con planificación por fases y el acceso siempre practicable.
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Trabajo ajustado a tu calendario, incluso fuera de horario, con acabados que aguantan el uso.
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Fachadas, patios y terrazas, con la preparación y el material que exige estar a la intemperie.
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Naves, almacenes y talleres. Servicio sujeto a visita y valoración previa de cada caso.
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